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por angel aldarondo - Jueves, 4 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:46h.
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aL ver el resultado del vídeo promocional de Donostia 2016, una de las caras reconocibles me confesó que "no hubiera participado en él de haber sabido que se trataba de una iniciativa política". Entonces no supe muy bien lo que quiso decir. Yo solo veía a Mikel Erentxun disfrazado de cineasta y a Pablo Malo haciendo de rockero. Todo muy blanco y muy blando, como pan de molde sin corteza, concebido más como una promo turística que como una herramienta propagandística. Todavía sigo sin saber de qué va el tema del 2016 a pesar de que la dichosa pegatina está hasta en la sopa -quizá por eso regalan delantales- y sigo leyendo titulares cada día. Como el de la reunión de Odón Elorza y Patxi López en Gasteiz. El alcalde de Donostia acudió decidido a Ajuria Enea -el palacio de las corrientes de aire- para convencer al hijo de Lalo de que lidere la candidatura a capital europea. O bien fue en busca de un cabeza de turco para quitarse el muerto ante el previsible batacazo, o a Elorza le confundió la portada del Vanity Fair de López con pose de moderno cosmopolita. Porque si Odón confía el proyecto a un hombre sin licenciatura alguna, sin oficio conocido, sin experiencia y sin idiomas, es que el viento sur le ha despeinado las neuronas. Y el hecho de subrayar que el lehendakari no hable euskera -ni inglés- no es la clásica puya nacionaloide. El Ayuntamiento donostiarra presentó nuestro multilingüismo en Bruselas como baza principal de la candidatura.
En realidad, me sigue escamando que una ciudad española pueda optar a capital europea de la cultura cuando sus gobernantes sólo entienden de ladrillo, y no me refiero al volumen del Quijote. Por muy convincente que fuese el argumento de Elorza "es un reto que no conlleva gasto alguno", dudo que haya conseguido sacar a López de su "oasis" particular. Además, aunque el hombre no cejara en el asunto, Patxi no estará en su cargo en el 2016. Antes veremos a Iñaki Badiola de lehendakari fijando el chino como lengua vehicular.

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